Blog · 22 de octubre de 2026

Perro con miedo a los petardos: cómo ayudarle en fiestas

La revetlla de Sant Joan, la Festa Major y Nochevieja son noches difíciles para un perro con miedo a los petardos. Un plan práctico para la noche y para el trabajo de fondo.

Gara, una perra de pelo canela y hocico oscuro, con arnés rojo, paseando por un terreno pedregoso junto a su guía; en la imagen se lee «Trabajando sus miedos a tormentas, rayos y petardos»

La revetlla de Sant Joan, la Festa Major de muchos pueblos y ciudades con sus correfocs y sus fuegos artificiales, Nochevieja... Para muchas familias son noches de fiesta; para un perro con miedo a los petardos, pueden ser horas de pánico. Si es tu caso, no estás solo, y hay cosas que puedes hacer para que lo pase mejor, tanto esa noche como el resto del año.

Por qué les asustan tanto

Un petardo es un ruido fuerte, repentino e impredecible, a menudo sin un origen visible, acompañado de destellos y de olor a pólvora. Los perros oyen muchos sonidos más agudos que nosotros y no entienden qué es ni cuándo va a terminar. Su miedo no es un capricho ni mala conducta, y regañarle solo añade estrés.

Las señales pueden ser muy distintas: jadeo, temblores, salivación, orejas hacia atrás, rabo entre las patas, esconderse, pegarse a ti, dejar de comer, ir de un lado a otro, destrozar puertas o ventanas o intentar escapar a toda costa.

Un ejemplo es el caso de Gara, una perra de tres años con mucho miedo a las tormentas, los petardos y los ruidos fuertes. Puede hacerse daño intentando escapar, y en los paseos está nerviosa y cambia de lado. Estamos empezando a trabajar con ella, y su caso recuerda que el miedo a los ruidos suele ir mucho más allá de una noche al año.

Plan para la noche: checklist

  • Paseo de día. Sácalo antes de que empiece la fiesta, con luz, y que haga sus necesidades. Intenta no sacarlo durante los petardos; si es inevitable, arnés bien ajustado y correa corta, sin soltarlo ni un segundo.
  • Identificación al día. Microchip con tus datos actuales y collar con placa con tu teléfono. Un perro asustado puede escapar de formas que nunca habías visto.
  • Casa cerrada. Ventanas, persianas, balcones y puertas bien cerrados. Nunca lo dejes solo en una terraza, azotea o patio, ni atado ni suelto: es de lo más peligroso.
  • Un refugio. Un rincón en el que ya se sienta seguro, en una zona interior de la casa, con su cama. No lo encierres a la fuerza, y si usa un transportín y le gusta, puedes taparlo parcialmente con una manta.
  • Ruido de fondo. Televisión, radio o música a un volumen agradable, con persianas bajadas, ayuda a amortiguar los estallidos.
  • Algo que hacer. Juguetes rellenables, masticables o alfombras de olfato, si los acepta. Muchos perros con miedo intenso no comen, y eso es una señal del nivel de miedo, no un problema de comportamiento.
  • Tu compañía. Quédate con él con tranquilidad. Consolarlo no "refuerza" el miedo; lo que no ayuda es regañarle, reírte o forzarle a "enfrentarse" a los ruidos.
  • Un plan B. Si sabes que lo pasa muy mal, piensa si puede pasar esa noche en un lugar más tranquilo y alejado del ruido.

Lo que no conviene hacer

No lo saques "para que se acostumbre", no lo dejes fuera de casa, no lo castigues por esconderse o destrozar y no le des medicación, calmantes ni suplementos por tu cuenta, ni de otro perro, ni de personas. Si crees que tu perro necesita algo más que estas medidas, habla con tu veterinario: es quien puede valorar su caso y decidir qué conviene.

Existen también difusores, chalecos de presión y otros productos pensados para acompañar. Su efecto varía mucho de un perro a otro: pueden ayudar, pero no sustituyen ni la valoración profesional ni el trabajo de fondo.

Trabajar el miedo todo el año

El mejor momento para empezar es el que está lejos de las fiestas. Ahora que Nochevieja queda a unos meses, hay tiempo para trabajar sin prisas. El enfoque habitual consiste en exponer al perro a esos sonidos de forma muy gradual y a un volumen casi imperceptible, asociados a cosas buenas, y subir solo cuando está relajado. Hecho sin cuidado, puede empeorar el miedo.

Por eso, si tu perro tiene un miedo intenso, lo recomendable es contar con ayuda profesional: un educador que trabaje en positivo y tenga experiencia con miedos y, en casos más serios, un veterinario especializado en comportamiento (etólogo clínico), siempre junto con tu veterinario de cabecera. Puedes ver cómo trabajamos en educación canina y en qué consiste la educación canina en positivo.

Si no vas a estar en casa esas noches

Un perro con miedo a los petardos no debería quedarse solo esa noche. Si vas a estar fuera, cuéntanos cómo es tu perro, qué le asusta y cómo reacciona, y valoramos juntos si podemos cuidarlo. Los petardos suenan en todas partes, así que no podemos prometer una noche en silencio, pero sí valorar contigo cómo organizarla.

¿Te ayudamos?

Si tu perro lo pasa mal con los ruidos y quieres trabajarlo con calma, mira nuestras clases de educación canina, escríbenos desde contacto o reserva aquí. Si necesitas que lo cuidemos mientras estás fuera, consulta cómo funciona la residencia.

¿Hablamos de tu peludo?

Envíanos tu solicitud o escríbenos por WhatsApp. Las plazas son limitadas, así que mejor con antelación.

Reservar WhatsApp